Palabras, suposiciones, divulgaciones, rumores o ideas vomitadas a diestro y siniestro. No únicamente son blasfemias, sino que también acarrean envidia y no de una forma efímera. Me repugna y me compadezco, por ambas y a partes iguales; tanto por quien las ha escupido como por quien se las ha creído.
Ese sentimiendo de vanidad es esporádico e iluso, mera satisfacción momentánea.
Eres un vocablo latente y ferozmente escrito, de oído en oído y sin más credibilidad que sus juicios inexistentes de valor y de inteligencia.
" ... Juegas, imaginas, creas en tu mente sucesos y anécdotas imprudentes y deseas hacerlas realidad. No permites que te paren los pies en lo que se refiere a tu diversión, tu ego se eleva cada vez más. Te autoconoces a tí misma mediante los susurros que impregnan tu piel. Las caricias recorren una a una tus entrañas y dibujan a su antojo divagaciones mojadas de deseo.
Te estremeces únciamente al recrear esa excitación que te recorre de arriba a abajo, limpiando tu estigma, entreabriendo las comisuras de tu boca para sumergirte a la embriagadora y agridulce sensación de ardor. Te abrasa tu interior haciendo añicos tus ojos en los que, y en cada parte de ellos, se avivan las sensaciones de temeridad, desinhibición que exaltan tus gestos... "


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