Ya no vale correr la cortina una vez más. Ciertas virtudes se agotan y no únicamente la paciencia es una de ellas, sino que el cansancio, las ganas destruidas y el dolor latente una vez más es lo que prevalece actualmente.
Tajante, cerrada, equivocada (tal vez) pero, como siempre, una vez más derrotada.
Y no estoy atribuyendo a otras personas mi propia culpa, me la adjudico y su conciencia se hace cada vez más pesada, abruma los pensamientos que no paran de contenderse unos con otros y ninguno de ellos me ha llevado a un puerto seguro.
Me siento afanada por mi misma, los recuerdos ya no vagan sino que confrontan con el tiempo vacío, y una vez más, todo vuelve a florecer.
La tregua es inexistente, ni un minuto de paz porque todos serán derruidos por el trágico fin.

