martes, 26 de marzo de 2013

*

Pones la vista atrás y, aunque te parezca un camino demasiado pesado y las huellas muy latentes en tu sien, ves un efímero atajo, un camino, otra alternativa a tus decisiones. Acciones eternamente criticadas pero siempre solventadas realmente.

El tiempo será el que descubra esa cualidad de tus hechos para el resto de la gente, mantienes los pies de plomo pese a todo. Los vocablos pasan a convertirse en ideas patentadas, aunque siempre distorsionadas.
Apariencia...es lo que realmente cuenta para el resto de gente. Uno de tus principios es no mostrar tus debilidades, y las lágrimas es la mayor de ellas. DISTORSIONES, no es todo siempre como el resto se creen. Te definen tus acciones, no tus palabras. Esas lagrimas montando una estampada en tu reflejo es algo íntimo, te haces añicos de forma momentánea, te derrumbas pero sigues siendo...inaccesible. 

Deseos, imaginaciones o simplemente suposiciones, meros sueños deseosos...¿ser o no ser cumplidos? No únicamente los dictas tú. 

Aquí no hay carta que valga, limitate a sorprender.

domingo, 17 de marzo de 2013

vete lejos, pero...*

Palabras, suposiciones, divulgaciones, rumores o ideas vomitadas a diestro y siniestro. No únicamente son blasfemias, sino que  también acarrean envidia y no de una forma efímera. Me repugna y me compadezco, por ambas y a partes iguales; tanto por quien las ha escupido como por quien se las ha creído.
Ese sentimiendo de vanidad es esporádico e iluso, mera satisfacción momentánea.

Eres un vocablo latente y ferozmente escrito, de oído en oído y sin más credibilidad que sus juicios inexistentes de valor y de inteligencia.


lunes, 11 de marzo de 2013

aquí no hay carta que valga, sorpréndeme.

Te sientes como una niña pequeña, sin saber qué ocurrirá pero ansiosa por el momento. Miras, indagas y no paras de imaginar, imaginarte a ti, invadida por mil y una sensaciones mágicas, excitante pero, sobre todo, airosa y triunfadora.

Ni es ni será la primera vez que lo hagas. Notas ese cosquilleo en la boca del estómago, esa sensación muy inusual en ti, pero sabes que cuándo la notas es el principio de algo intrigante. Te sientes atónita, no cabes en tí misma de la inseguridad que te provoca. 

Deshojas uno a uno todos los pétalos de la canción que acompaña a tus pensamientos, esas imaginaciones van impregnando todos los poros de tu piel, repites esa fugaz caricia una y otra vez, la conviertes en realidad, notas los latidos por tus yemas. La respiración es cada vez más entrecortada. Y, cuando estás a punto de llegar al clímax, se hace añicos tu sonrisa y te impregna una frustración inequívoca pero a la vez embriagadora.

Prisas. no conoces otra forma de llegar a los sitios. Y mientras caminas, o mejor dicho flotas, te recorre un hormigueo abriendo esa puerta que te transporta a esa mirada, esa sonrisa y vuelves al sueño. Te sumerges en esa sensación de bienestar, vuelves a nublar la mente, dejas que todo tu cuerpo flote en esa excitación, pero para tí no es vulgar, no es cualquier pensamiento. Para tí, es una estrella fugaz estrellándose de lleno en tu sien, o quizá en cualquier parte de tu cuerpo menos en la sien. De nuevo te estremeces y es cuando te ubicas realmente. 

Mierda. ¿Dónde está la intimidad? Odias esas frías y críticas miradas de la gente, esa mentalidad tan cerrada que te hace parecer obsecena por liberar tu imaginación, tu efímero deseo, el tuyo y el de cualquiera.

Y esa sonrisa cada vez se hace más latente. Deseas estar sola y, a la vez, rodeada de gente, aunque no sirve cualquier persona. Únicamente hay derecho de admisión, aquí no existe el libre albedrío y eso es lo que más revienta, que esos deseos mueran vertiginosamente. ¿Qué hay de malo en nadar a contracorriente? No te estremeces por sentir placer, es más, lo buscas, deseas que te encuentre para no sentirte tan vulnerable, para sentirte, en una palabra viva. 

Y ese es el fin de los sueños, sentirse liberadamente vivo.

"."

Baílame el agua. 
Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto.
 Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor. 
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado a una correa que apriete demasiado. 
Hazme sufrir. 
Aviva las ascuas. 
Ponme a secar como a un trapo mojado. 
No desates las cuerdas hasta que sea tarde, demasiado tarde. 
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
 Líbrame de mi estigma. 
Llámame tonto. 
Sacrifica tu aureola. 
Perdóname.
 Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
 No me arrastres.
 No me asustes. 
Vete lejos. 
Pero no sueltes mi mano.
 Empecemos de nuevo. 
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
 Fuma un cigarro por mí. Traga humo. 
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
 No lo tragues. 
Échalo fuera. 
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora. 
Sueña retorcido. 
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos. 
Dame la llave de tus oídos. 
Toca mis ojos abiertos.
 Nota la textura del calor. 
Hasta reventar.
 Sé yo mismo y no te arrepentirás.
 ¿Por cuánto te vendes?
 Regálame a tus ídolos.
 Yo te enviaré los míos.
 Píllate los dedos.
 Los lameré hasta que no sepan a miel, hasta que dejen de ser miel. 
Sal.
 Niégalo todo y después vuelve. 
Te invito a un café.
 Caliente, claro. 
Y sin azúcar.
 Sin aliento..

martes, 5 de marzo de 2013

divagaciones

Nunca subestimes el poder de una acción pero si no estás conforme con ella debes intentar cambiarlo.
Realmente si deseas algo necesitas tener persistencia en aquello que pretendes alcanzar, si tú mismo no lo haces nadie lo hará por ti y, por suerte o por desgracia, sirve para cualquier ámbito que se te pase por la mente.


Miradas que se intercambian, manos entrelazadas y sonrisas difuminadas son lo que esperaba ella áquel día. Esa sensación de bienestar que le producía, todos los movimientos planificados se esfumaron con el cierre de la actuación. Era como ese telón entreabierto a las puertas de tu imaginación, en el que por más que deseases averiguar la sucesión de acontecimientos nunca los llegaste a preveer. Aplaudiste con rabia, impotencia y decepción intentando esconder esas lágrimas que intentaban desprenderse de tus ojos y caer cual cascada por tus mejillas, ¿por qué? únicamente porque no esté todo escrito, no ocurra lo que tú preveías significa cambios bruscos en ti. No debes aferrarte a aquella inseguridad, y menos cuando la emoción que acompaña a esas vivencias es todo lo contrario. Sabes con certeza que no te merece la pena seguir meditándolo todo con una minuciosidad desbordante, al revés, necesitas que la impulsividad resurja en tí, que las marionetas en las que conviertes a la gente desaparezcan para no convertirte nunca más en un títere de nadie. 

Únicamente eres tú la que dirige tus movimientos.

viernes, 1 de marzo de 2013

un café con sal.

No juzgues cuándo no sabes nada de los demás, ni siquiera de tí mismo/a; no es que no lo debas hacer, simplemente es una acción mediocre que, por ejemplo, en mis planes no entra.

Sé que no tiene nada que ver con mi presente, pero es una lección que llevo inmborrable en la frente y me da, únicamente, lástima que determinadas personas, si se le puede llamar así, vivían por y para ello y seguramente sigan siendo así.

Eres un capítulo latente de mi, y por suerte o por desgracia, lo seguirás siendo. Aunque siendo realmente masoquista he de decir que me has servido para algo, y no únicamente para dar una lección que no deseo a nadie. Gracias al pasado he conseguido, por fín, saber valorar, y aunque de una forma mucho más severa, también me aplico el cuento.