martes, 13 de mayo de 2014

Sólo depende del cómo y el cómo depende de TI.

El deseo no dura en el tiempo, está en el momento en el aquí y ahora, 
pero sin embargo se renueva y se acentúa en cada momento. 
Es el componente más peregrino e inestable.
 Con el deseo surge la ocasión de complicidad,
 pero a su vez la complicidad incita al deseo, pues no existe una sin la otra.
 La complicidad que se va desarrollando en la historia aboca la ternura.
La ternura persistirá incluso en los tiempos muertos del deseo. 
Y la estima, que se alcanza, quizá en algunos es más duradera, 
porque se va construyendo en esa complicidad de vivencias compartidas.


  Se articulan individualmente 

martes, 11 de marzo de 2014

efímera numeración

Dejando de lado lo marchito, 
olvidando el superfluo sufrimiento pasado, 
y encontrando un camino acompasado, 
me fui dejando llevar por tus latentes miradas, 
por tus, ahora, imprescindibles escuchas
pero, sobre todo, por las impregnadas tintas que endulzaban mis  vaivenes 

sábado, 15 de junio de 2013

otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.

Ya no vale correr la cortina una vez más. Ciertas virtudes se agotan y no únicamente la paciencia es una de ellas, sino que el cansancio, las ganas destruidas y  el dolor latente una vez más es lo que prevalece actualmente. 

Tajante, cerrada, equivocada (tal vez) pero, como siempre, una vez más derrotada. 

Y no estoy atribuyendo a otras personas mi propia culpa, me la adjudico y su conciencia se hace cada vez más pesada, abruma los pensamientos que no paran de contenderse unos con otros y ninguno de ellos me ha llevado a un puerto seguro. 

Me siento afanada por mi misma, los recuerdos ya no vagan sino que confrontan con el tiempo vacío, y una vez más, todo vuelve a florecer. 

La tregua es inexistente, ni un minuto de paz porque todos serán derruidos por el trágico fin.

domingo, 26 de mayo de 2013

Cuando sepas de mí



Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.

Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.

Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah.

A lo que iba.

Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.

Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.

Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.

Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.

A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.

Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.

Haz ver que me olvidas.

Y me acabarás olvidando.

De verdad.

viernes, 24 de mayo de 2013

pensamientos enturbiados

Demasiado tiempo había pasado desde el último resbalón, tarde o temprano tenía que llegar, pero no se esperaba que fuese de esa manera.
Aquel desprecio, esa frustración se iba adueñando de la situación y no únicamente de forma conjunta. La impotencia vivida por aquella situación le hacía deteriorarse poco a poco, se volvía a convertir en una gélida sombra que borraba los boyantes caminos recorridos de la mano. 
seguía sin comprenderlo, detestaba esa situación que por enésima vez presentaba reiteradamente.
Compartía la insensatez pero no predicaba infectando a los demás de esa desdicha, esa era la diferencia entre ambos. Escasez de egoísmo, embriagada de humildad o meramente persona.
Sentimientos abyectos gobernaban en sus entrañas, la rabia desbocaba en cada poro de su piel; emanaba el latoso sentimiento de culpabilidad que una tras otra se entronizaba en el caos. 
¿De qué le servía? Esa soberbia la había rechazado hacía décadas pero parecía que era la única que no la quería como sombra. Otra burda equivocación y lo peor de todo es que no era propia. Se repetían las páginas del libro, siempre era el mismo final, se entumía en sí misma y ya no estaba dispuesta a volver a ser pisoteada. Se desprendía de aquella estúpida confianza depositada en alguien perecedero.

La escoria enterraba aquella pura flor pero la magia resurgía y volvía a ser la misma flor de loto

domingo, 7 de abril de 2013

- ad hoc -

Por más el tiempo pasaba se hacía más latente ese recuerdo desgarrador que le reconcomía las entrañas, aunque cada vez más se iba cicatrizando mediante la desconexión, la efímera felicidad y la simpleza. No sabía quitarse aquella máscara impregnada de oscuridad y de lástima, de dececpción y debilidad; únicamente la solapaba con otras. Pero las otras máscaras iban ganando terreno, sembraban unas dudas y miedo diferentes, descolocantes que le sumergian en una vulnerabilidad tolerada. Una vulnerabilidad bizarra matizada por una ilusión diferente y transmitía los instantes haciendo partícipes a ambas partes. Ilusión convertida en serenidad, una ansiada calma que iluminaba unos, inicialmente, ingenuos pensamientos pero, conforme se iba abriendo, dejaba ser mostrado un abismo de.. ¿madurez? o mejor dicho afinidad. Una afinidad capaz de cambiar cualquier fugaz deseo y allanaba cualquiera insensatez dejando realizar la ansiada metamorfosis.
La incertidumbre cada vez era más efímera conviertiéndose en esa infrecuente flor de loto, o quizá meramente aparcada en el fondo del bául con el celaje desencajado. El presagio era inminente por más que se negaba a admitirlo; y una vez hecho la tranquilidad gobernó sus miedos...


...Vete lejos...pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo..."

martes, 26 de marzo de 2013

*

Pones la vista atrás y, aunque te parezca un camino demasiado pesado y las huellas muy latentes en tu sien, ves un efímero atajo, un camino, otra alternativa a tus decisiones. Acciones eternamente criticadas pero siempre solventadas realmente.

El tiempo será el que descubra esa cualidad de tus hechos para el resto de la gente, mantienes los pies de plomo pese a todo. Los vocablos pasan a convertirse en ideas patentadas, aunque siempre distorsionadas.
Apariencia...es lo que realmente cuenta para el resto de gente. Uno de tus principios es no mostrar tus debilidades, y las lágrimas es la mayor de ellas. DISTORSIONES, no es todo siempre como el resto se creen. Te definen tus acciones, no tus palabras. Esas lagrimas montando una estampada en tu reflejo es algo íntimo, te haces añicos de forma momentánea, te derrumbas pero sigues siendo...inaccesible. 

Deseos, imaginaciones o simplemente suposiciones, meros sueños deseosos...¿ser o no ser cumplidos? No únicamente los dictas tú. 

Aquí no hay carta que valga, limitate a sorprender.