No juzgues cuándo no sabes nada de los demás, ni siquiera de tí mismo/a; no es que no lo debas hacer, simplemente es una acción mediocre que, por ejemplo, en mis planes no entra.
Sé que no tiene nada que ver con mi presente, pero es una lección que llevo inmborrable en la frente y me da, únicamente, lástima que determinadas personas, si se le puede llamar así, vivían por y para ello y seguramente sigan siendo así.
Eres un capítulo latente de mi, y por suerte o por desgracia, lo seguirás siendo. Aunque siendo realmente masoquista he de decir que me has servido para algo, y no únicamente para dar una lección que no deseo a nadie. Gracias al pasado he conseguido, por fín, saber valorar, y aunque de una forma mucho más severa, también me aplico el cuento.
Sé que soy exigente pero lo soy todavía más cuando no es mera atracción lo que ejerce una portada en mí, sino que todas sus páginas han sabido transmitirme momentos únicos e irrepetibles. Momentos en particular que van a permanecer en mi para siempre y jamás me quiero desprender de ellos, ni de ellos ni de ese libro en general.
Son las acciones las que realmente demuestran como es una persona, es el recuerdo que se clava en tí lo que transmiten y sé que no va a ser mera palabrería todo lo referido a ti. Cada momento me envuelve mágicamente a una experiencia nueva, diferente pero totalmente agradable. Creo que tengo mucho por lo que decir gracias aunque aún queda mucho recorrido por hacer.


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