El deseo no dura en el tiempo, está en el momento en el aquí y ahora,
pero sin embargo se renueva y se acentúa en cada momento.
Es el componente más peregrino e inestable.
Con el deseo surge la ocasión de complicidad,
pero a su vez la complicidad incita al deseo, pues no existe una sin la otra.
La complicidad que se va desarrollando en la historia aboca la ternura.
La ternura persistirá incluso en los tiempos muertos del deseo.
Y la estima, que se alcanza, quizá en algunos es más duradera,
porque se va construyendo en esa complicidad de vivencias compartidas.
Se articulan individualmente


me encanta tanto como tú! :D
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