Cada recuerdo contado vuelve a ser un retorno al pasado en el cual te das cuenta de la cantidad de chismorreos que van furulando a tus espaldas. Para la gente son meras anécdotas, rumores con los que pasar el rato y criticar las actuaciones del resto. Pero todo se entrelaza, y esta vez ha tardado demasiado, y la rabia acumulada cada vez se hace más latente. Nace el rencor dentro de ti, la antigua ira que pudiste llegar a sentir con todas esas esperanzas ganadas por él a través de mentiras, donde jugaba con tus sentimientos, jugando con tu vulnerabilidad, con tu capacidad de autovalorar, de querer a otra persona y todo ello...no sirvió absolutamente para nada.
Cada día vivido te hace recordar que todo es un juego, creíste una vez en el enamoramiento y lo único que recuerdas son pasos dados hacia atrás, la huella que un día dejaste se fue borrando y convirtiéndose en un camino efímero. Real y únicamente existe la afinidad, el complementarse con otra persona y por más que te hagas creer es lo único que llegas a merecerte.
Nadie merece tener control sobre otra persona, jugando con él, convirtiéndote en una marioneta más, en un mero antojo, pero esa vez no era movida por el azar sino que cada hilo que unía tus movimientos y acciones a ti misma dependían de otra persona.
Te movías y vivías a su merced.
Aquel juego actualmente es tu sino ( imborrable )donde estás dejando entrar a gente que no conoces, cuya ganancia personal desconoces. No puedes saber los pensamientos de los demás, deja de controlar tu futuro, es hora de simplemente vivírlo y lo que tenga que venir....únicamente vendrá.


No hay comentarios:
Publicar un comentario